Prueba: Peugeot 208 GTi 30th

Hace unos días tuvimos la oportunidad de probar el nuevo pequeño deportivo de Peugeot, el 208 GTi 30th, una nueva versión del 208 GTi que conmemora los 30 años del lanzamiento de su exitoso y afamado 205 GTi. Si ya de por sí le teníamos muchas ganas al pequeño urbanita, la posibilidad de dar unas vueltas con él en el trazado del Circuito del Jarama era la guinda del pastel.

El aspecto exterior denota que no se trata de cualquier 208

El aspecto exterior denota que no se trata de cualquier 208

Peugeot preparó un par de actividades para dar a conocer a los aficionados sus vehículos de orientación más deportiva. Al llegar al Jarama nos encontramos expuestos varios modelos: 208 GTi 30th, RCZ-R, 308 GT… Nos esperaban una prueba de conducción de tres vueltas en el circuito y otra pequeña prueba de handling entre conos.

Antes de la práctica, la teoría

Antes de la práctica, la teoría

Tras darnos una breve charla en la sala de prensa del circuito –donde se puede ver una maqueta de cómo será el Jarama para 2021 tras su remodelación-, fuimos accediendo al pitlane. Allí había dispuestos varios grupos de coches, de cuatro unidades del mismo modelo cada uno, para ir saliendo a pista por turnos. El monitor iría el primero en todo momento, marcando el ritmo, seguido por tres asistentes conduciendo cada uno un coche. Como sólo podíamos probar uno de los modelos, mis dos compañeros y yo nos acercamos sin mucho disimulo al grupo de los cuatro 208 GTi 30th sin dudarlo.

Aspecto que presentará el Circuito del Jarama en 2021

Aspecto que presentará el Circuito del Jarama en 2021

Los cuatro coches del grupo presentaban un aspecto exterior idéntico y muy llamativo. Estaban pintados en un tono que Peugeot denomina blanco perla nacarado que, en combinación con unas llantas de 18’ de diseño específico de tono oscuro, le sentaba genial. Antes de subir al coche el monitor nos invitó a acompañarle en un 508 con el que dimos una vuelta de reconocimiento al circuito, durante la cual nos iba indicando cómo realizar la trazada, consejos para la prueba y algunas impresiones sobre el coche que íbamos a probar. Ya de vuelta en el pitlane, bajamos del 508 y subimos cada uno a un 208. Éramos el primer grupo en salir, así que durante el tiempo que durase la prueba tendríamos la suerte de no encontrar tráfico en pista.

Ya estoy subido al 208 GTi 30th. Antes de echar a andar me coloco el asiento, cinturón y espejos y toqueteo el volante. Personalmente me gustan su pequeño tamaño y el tacto que tiene, pero no me convence su posición. Peugeot ha montado los relojes en la parte alta del salpicadero, dejando el volante por debajo, de modo que en lugar de verlos a través del volante (por debajo del aro), se ven por encima de éste.

El interior es vistoso y de buena calidad

El interior es vistoso y de buena calidad

 

Debido a mi altura (algo menos de 190 cm) tengo que situar el asiento bastante retrasado para no llevar las piernas flexionadas, con lo que al acercarme el volante al máximo los relojes quedan parcialmente ocultos por el aro. Además, me da la impresión de que para obtener esta disposición ha sido necesario situar el volante más bajo de lo normal, y a mí me gusta llevarlo más alto que bajo. También habrá quien encuentre esta postura más cómoda; para gustos los colores.

El interior está muy cuidado para tratarse de un coche urbano: asientos de tipo baquet en alcántara que recogen muy bien el cuerpo, pedalier con inserciones de aluminio, muchos detalles en cuero y plásticos en salpicadero y puertas de color negro y agradables a la vista (aunque, al ser brillante, las marcas de los dedos seguramente se noten bastante).

El abuelo de la criatura y motivo de celebración: Peugeot 205 GTi

El abuelo de la criatura y motivo de celebración: Peugeot 205 GTi

Este pequeño urbanita tiene un motor de 1598 cc, cuatro cilindros de inyección directa con turbo que ofrece 208 CV y 300 Nm de par (8 CV y 15 Nm más que la versión GTi). Según datos oficiales, alcanza los 100 km/h desde parado en 6,5 s. Avanzamos por el pitlane despacio y en cuanto comienza la incorporación a la pista, a final de la recta principal, piso el pedal a fondo. El pequeñajo responde al instante haciendo que mi espalda se pegue bien al respaldo. Conforme el motor va subiendo de vueltas voy pensando que el sonido que le han otorgado al escape es muy bonito, bastante audible pero, a mí en concreto, no me resulta nada molesto. No es de esos bramidos guturales que para un viaje largo se antoja insoportable.

Acelero estando dentro de la primera curva y la trasera se insinúa por un segundo. No llevo ni una vuelta y ya me va dando la impresión de que es fácil descolocarlo adrede. Y eso me encanta. El diferencial autoblocante Torsen se hace notar y el coche es muy ágil en las curvas cerradas. Tiene buenos frenos, una dirección muy directa y una batalla muy corta, con lo que la sensación es la de conducir un coche muy nervioso. Es de esos coches cabroncetes, con mala leche, para pasárselo bien pero siendo consciente de que, o eres fino, o te va a pegar un susto más pronto que tarde. Un planteamiento perfecto, para mi gusto. ¿Cómo se les iba a ocurrir sacar un sucesor del 205 GTi soso, sin nervio? Bien por Peugeot. Después de tres vueltas, y quedándonos con ganas de dar trescientas más, volvimos a entrar a boxes para ceder el turno al siguiente grupo.

Después de probarlo es difícil resistirse a subir a él de nuevo

Después de probarlo es difícil resistirse a subir a él de nuevo

El segundo y último ejercicio que nos tocaba realizar era conducir un RC-Z dentro de un circuito de conos, a baja velocidad, para comprobar su maniobrabilidad. Había un par de curvas donde habían situado un aspersor, para disminuir el agarre de los neumáticos y que los controles electrónicos mostrasen lo bien que hacían su trabajo. Viniendo del 208 el salto de categoría era palpable nada más entrar, con un interior muy cuidado y con cuero por todas partes. El coche iba muy bien asentado, pero en apenas dos vueltas a un pequeño trazado con conos poca más información fuimos capaces de obtener.

Del Peugeot 208 GTi 30th se han construido únicamente 500 unidades –todas ya vendidas-, de las cuales llegarán a España tan solo 20. Así que, si lo ves por la calle, fíjate bien, porque no es fácil que puedas seguirle ni tampoco que vayas a ver otro en mucho tiempo. Vaya desde aquí nuestra enhorabuena a Peugeot por comercializar un juguete así de adictivo.

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