Prueba: Mazda MX-5 2.0 Skyactiv

MX5 2.0 Skyactiv, rotulado para la pista

MX5 2.0 Skyactiv, rotulado para la pista

Hace unas pocas semanas pudimos comprobar cómo se movía unos de los lanzamientos más esperados entre los que gustan de vehículos deportivos, el icónico Mazda MX-5.

Sin querer meternos en detalles de historia, debemos poneros un poco en lugar para entender por qué es tan legendario este Roadster.

El Mazda MX-5, conocido como Eunos Roadster en su país natal, Japón en 1989 cuando el resto de la industria había dado de espalda a aquellos biplazas, descapotables y poco prácticos, Roadsters. Pero estos japoneses de Mazda no estaban equivocados y hasta 1997 de esta primera generación, caracterizada por aquellos faros retráctiles “saltones”, se vendieron más de 400.000 unidades.

Nuestra montura por unas vueltas MX5 2.0 Skyactiv

Nuestra montura por unas vueltas MX5 2.0 Skyactiv

Jinba ittai

El MX5 representa uno de los conceptos más puros en la industria, y Mazda lo englobó en el concepto Jinba ittai que en japonés significa algo así como Jinete y caballo en un mismo cuerpo, lo que, con menos lírica, conlleva: compacto, ligero, motor en posición central retrasada, propulsión, supensiones multibrazo y una distribución 50:50 de pesos.

Después de 4 generaciones, la quinta generación tiene tras de sí el peso de casi un millón de unidades vendidas, y vaya si lo hace. Con menor longitud pero gran longitud de batalla, el MX5, pierde 100 kg por el camino, lo que en un coche de apenas 1000 kg es un gran logro y más teniendo en cuenta que para no disparar los costes de desarrollo no se puede disponer de Mg, o composites como vemos lucir en el BMW M4, por poner un ejemplo.

Nuestra montura por unas vueltas MX5 2.0 Skyactiv

Nuestra montura por unas vueltas MX5 2.0 Skyactiv

Respecto a la oferta mecánica, Mazda se vuelve a distanciar del resto de la industria centrando su oferta en mecánicas de gasolina atmosféricas de 1,5 litros y 2 litros de alta compresión conocidos comercialmente como Skyactiv. El motor de baja cilindrada ofrece 131 cv y el de 2 litros 160 cv, que unidos al bajo peso ambos tienen buenas prestaciones, con un 0 a 100 km/h de 8,3 y 7,3 segundos, respectivamente, todo ello con un cambio manual de 6 marchas cuyo tacto enamora por sus cortísimos recorridos.

También mencionar que a nivel equipo, los Faros LED, la conexión multimedia o el equipo de audio Bose con altavoces hasta en los reposacabezas tanto de serie como opcional, con unos precios que nos atrevemos a decir que son razonables.

El Jarama, buen árbitro.

Bueno, después de la reunión introductoria, nos dirigimos al pitlane donde nos esperaba un flamante 2 litros,  en color blanco. Una de las diferencias que nos hacían preferir este modelo al inferior, a parte de la potencia por supuesto, es que dispone de autoblocante en el eje posterior. Eso en el Jarama nos permitirá ver como mueve la cadera el nuevo MX-5.

Además también pudimos realizar algún ejercicio de agilidad en un circuito de agilidad en el paddock donde se confirmaron nuestras primeras impresiones.

Nuestra montura por unas vueltas MX5 2.0 Skyactiv

Interior del MX-5 con un buen volante y el mejor tacto que hemos encontrado en un cambio manual en tiempo

Y vaya que se mueve.

Antes de este MX-5, y dejando al margen nuestro proyecto 328, habíamos disfrutado del Peugeot 208 GTI y salvando las diferencias, ¡Cómo se disfruta de un coche ligero en el Jarama! Un circuito reconocidamente técnico como el Jarama es el hábitat perfecto para un coche como este, llegar a Bugatti frenando en apoyo y ver como nuestro MX5 no se descompone ni un poco, pasar por Hípica mordiendo el piano y al acelerar para encarar recta de meta ver como nuestro compañero pedía más. El reconocido Chris Harris al probar el Toyota GT86 expresaba similar conclusión en su prueba en el circuito madrileño.

MX5 entrando en el Pitlane

MX5 entrando en el Pitlane

Como siempre, lo bueno acaba pronto, y al apagar el motor, que sonaba muy bien por cierto, nos quedamos con ganas de poder alargar nuestra convivencia con este MX5, que después de probado decir que, cumple con lo prometido.

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