El Ferrari de los $27,5 millones

Pocos coches hay más exclusivos que un Ferrari. Si es descapotable, la cosa incluso mejora. Añadiendo además que se trate de un ejemplar con genes de competición, perfectamente conservado desde los ’60 y que de ese modelo se hayan fabricado únicamente 10 unidades, el mito está servido. La unidad que nos ocupa hoy cumple todos estos requisitos y uno más. Se trata del quinto vehículo más caro vendido nunca: alcanzó la cifra de $27,5 millones en la subasta de RM Auctions en Pebble Beach (Monterey), el pasado 17 de agosto de 2013.

RM Auctions offers stunning Ferrari 275 GTB/4 N.A.R.T Spyder at its Monterey, California, sale, August 16–17 during the Pebble Beach Concours d’Elegance week

Ferrari 275 GTB/4*S N.A.R.T. Spider

Parece claro que un coche, por muy bien fabricado que esté, no debería nunca alcanzar un precio de venta de casi $30 millones. A menos que esté plagado de piedras y metales preciosos hasta rozar lo ridículo, la tecnología que contenga no puede llegar a marcar un precio tan desorbitado para un vehículo de cuatro ruedas. Entonces… ¿por qué en ciertas ocasiones se llegan a pagar estas cantidades? La respuesta está clara: se trata de arte.

Preciosa vista trasera del Ferrari

RM Auctions offers stunning Ferrari 275 GTB/4 N.A.R.T Spyder at its Monterey, California, sale, August 16–17 during the Pebble Beach Concours d’Elegance week

El bello interior luce tan espectacular como el primer día

En este caso concreto, este Ferrari 275 GTB ya no es tan sólo un coche. Se trata de 1 pieza de 10 en todo el mundo. Una pieza maravillosamente conservada, que funciona tan finamente como el primer día, en la que se unen la belleza artística de un diseño brillante (de Pininfarina, quién si no) con una tecnología de primer nivel para la época. Es una obra de arte que, además, se mueve. Y muy rápido.

El diseño es cautivador desde cualquier ángulo

Para acrecentar el magnetismo de esta unidad, se da el hecho de que ha pertenecido siempre a una misma persona. La historia de este coche va unida a la de su dueño, Eddie Smith Sr., y para valorar en todo su esplendor la vida del Ferrari hay que indagar en la de Eddie, conocido entre sus amigos como “George’s”.

Eddie Smith Sr

Eddie Smith Sr. junto a su amado Ferrari

El número de chasis de este 275 GTB, 10709, es uno de los más deseados entre los coleccionistas. Por supuesto este vehículo cumple la máxima de “matching numbers”, lo cual significa que la numeración tanto del chasis, como del motor y de la caja de cambios coinciden con los originales del vehículo al salir de fábrica. Es decir, estas piezas son las originales, nada de recambios añadidos a posteriori, lo cual hace que la unidad en cuestión acreciente su valor.

Matching numbers

Matching numbers: chasis, motor y caja de cambios originales

Eddie Smith Sr. nació en 1918 en Carolina del Norte, en el seno de una familia humilde de cuatro hermanos. Antes de que cumpliese los diez años ya habían fallecido tanto el padre como la madre, por lo que todos los hermanos fueron enviados juntos a un orfanato. El hecho de mantenerlos unidos ayudó a que, años más tarde, Eddie recordase esta época como una de las más felices de su vida, a pesar de todo. Cuando cumplió 18 años se vio obligado a abandonar dichas instalaciones y se mudó a Lexington (Carolina del Norte), donde comenzó a trabajar.

El puesto de conducción es simple y sobrio, sin distracciones

Diversos indicadores en el salpicadero

Empezó como ujier en un teatro, donde conoció a quien a la postre se convertiría en su mujer, Sarah. Poco después entró a trabajar en una empresa como chófer, para luego ir ascendiendo a puestos de oficina. Más tarde comenzó en el negocio de los envíos por paquetería de calcetines y medias, trabajando durante 8 años en una pequeña empresa.

El pomo de la caja de cambios con la clásica rejilla de guiado

Cuando el dueño falleció decidió montar su propia empresa en este mismo negocio, con lo que junto a dos socios creó en 1952 la “National Wholesale Company”. Pocos años después, la empresa había crecido, se había expandido, Eddie les había comprado su parte a sus socios y se había convertido así en un exitoso hombre de negocios.

El diseño de las llantas clásicas es simplemente fantástico

En la primavera de 1960 su hijo Eddie Jr. le pidió permiso para ir con unos amigos a ver las 12 horas de Sebring. Él accedió y, más aún, les acompañó a las carreras. Ese día “George’s” descubrió su pasión por los automóviles, que le acompañaría el resto de su vida.

La línea lateral es la de un auténtico Spider

Durante sucesivos años yendo a Sebring, Eddie fue rumiando en su cabeza la idea de adquirir un Ferrari, por encima de cualquier otro deportivo. El primero que compró fue un 250 GT Short Wheelbase California Spyder que el piloto e importador de Ferrari en América, Luigi Chinetti, le vendió por $7000. Al tiempo fue reemplazado por un 275 GTB/4 Berlinetta, el cual recogió personalmente en las instalaciones de Ferrari en Módena (Italia) como parte de un viaje de “gentleman driver”. Hasta tres veces realizó Eddie uno de estos fantásticos viajes por Europa, a lomos de un Ferrari, el último de ellos acompañado no sólo por Luigi sino también por su hijo Eddie Jr, en un 365 GTB/4 Daytona Coupe.

Frontal derecho

El frontal incluye unas vistosas defensas cromadas

Poco después de haber comprado el Berlinetta, Luigi le llamó para decirle que había hablado con Enzo Ferrari para pedirle que construyese una pequeña serie de un deportivo descapotable. “¿Quieres uno? Te devolveré el dinero que te acabas de gastar en el Berlinetta…” Poco después estaban cruzando de nuevo el Atlántico para recoger en Módena la preciada unidad del denominado 275 GTB/4*S N.A.R.T. Spider con chasis 10709. Una de diez.

Lateral izquierdo

Fotografía del Ferrari en el circuito de Rockingham

La revista Road & Track lo catalogó entonces como “el coche deportivo más satisfactorio del mundo”. Este chasis en concreto fue utilizado para correr en Sebring y también apareció en la película “El caso de Thomas Crown”, protagonizada por Steve McQueen, un auténtico enamorado de los coches. El propio actor había adquirido uno, con chasis 10453, que desgraciadamente acabó destrozado tras un alcance estando parado en un semáforo. McQueen le propuso entonces a Eddie comprarle el suyo –en ese momento estaba siendo fabricado-, a lo que éste contestó: “Steve, me gustas pero no te amo… ¡No vas a quedarte con mi coche!”.

Trasera izquierdo

El diseño de la carrocería hace pensar en agilidad y ligereza

Estos 10 vehículos fueron creados por Ferrari para cubrir la demanda directa de Chinetti, pues la versión descapotable del 275 GTB/4 era el 330 GTS. Si ya de por sí estos 275 GTB/4 descubiertos eran exclusivos, añadirles el pedigrí de N.A.R.T. (North American Racing Team) no hizo más que disparar su cotización. Dicho equipo era uno de los más exitosos en las carreras de resistencia y venía avalado por muchos pilotos, Phil Hill entre ellos.

NART_Pininfarina

Pedigrí de North American Racing Team y diseño de Pininfarina

El nuevo juguete de Eddie montaba un motor de doce cilindros en V de 3,2 litros, con cuatro válvulas por cilindro y seis carburadores Weber, que rendía más de 300 CV. Caja de cambios manual de 5 velocidades, suspensión independiente en las cuatro ruedas… Y un sonido espectacular que sólo un motor V12 puede ofrecer.

Motor

Motor V12, como corresponde a un buen pura sangre

El vehículo fue llevado desde Módena hasta New York, donde se llevó a cabo la entrega oficial a Eddie en Marzo de 1968, y desde entonces siempre ha pertenecido a la familia. Era tal su idolatría por el Cavallino Rampante que, para su 70 cumpleaños, su hijo Eddie Jr. le regaló un Testarossa. Diez años después, cuando cumplió los 80 años, el regalo fue un Ferrari F355 F1 Spider. Seguramente si hubiese llegado a los 90 habría añadido un Ferrari más a su colección…

Trasera

El improvisado museo donde pasó los últimos 6 años el Ferrari

“George’s” falleció en 2007. Su amado Ferrari 275 GTB/4*S N.A.R.T. Spider fue llevado entonces a un improvisado museo –junto a varios enseres personales, como su mono de competición- en el interior de uno de los hangares donde se encuentran los aviones de la compañía fundada por su hijo, Grady-White. Hoy por hoy es uno de los fabricantes de embarcaciones de recreo más importante de los Estados Unidos, con lo que parece que Eddie Jr. aprendió muy bien de su padre cómo crear una empresa y llevarla a lo más alto.

Frontal izquierdo 4

El Ferrari junto al logo de la compañía de Eddie Smith Jr.

Allí permaneció durante 6 años, pero tras un encuentro con el Ferrari Club of America (FCA) en Savannah (Georgia), la familia decidió que no tenía sentido tener esta joya inmovilizada en un hangar en lugar de vendérsela a alguien que de verdad disfrutase con ella tanto como lo había hecho Eddie durante tantos años. Por ello, en 2013 lo sacaron a subasta en el evento organizado por RM Auctions en Monterey. Tras 45 años en la familia Smith, el Ferrari fue vendido por $27,5 millones, siendo hoy en día el quinto vehículo más caro de la historia.

La familia Smith junto al Ferrari en el evento del Ferrari American Club en Savannah

Eddie Smith Sr. fue un filántropo durante toda su vida, ayudando y promoviendo la construcción de orfanatos, refugios para mujeres maltratadas, hospitales, bibliotecas, centros cívicos, teatros… Numerosos edificios llevan su nombre hoy día en Lexington. Siguiendo esta línea, la familia donó todo lo obtenido por la venta del precioso 275 GTB a la caridad.

Precioso kit de herramientas original que acompaña al Ferrari

A la vista está que este Ferrari es uno de los coches más bellos jamás fabricados. También es uno de los más exclusivos. No se me ocurre nada mejor para terminar que una cita de los expertos restauradores y tasadores de RM Auctions que muestra claramente el aura especial de este admirado Ferrari:

Una bellísima obra de arte; una fantástica obra de ingeniería

“Añada a la excepcional pureza de este [chasis] 10709 que se trata de un “matching numbers” y, más importante aún, el hecho de que ha pertenecido, ha sido cuidado y disfrutado en el mismo hogar desde el día en que fue recogido en la fábrica por su primer dueño; y este dueño fue alguien quien, al igual que ocurre con el comprador de un FXX o un 599 GTO, fue personalmente contactado por Ferrari para preguntarle si le gustaría comprarlo”.

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